Los perros de asistencia y el autismo


Clive es un perro de asistencia que ayuda a un niño con autismo a hacer frente a sus miedos.


Murray Whooley y su perro Clive no son simplemente una pareja de buenos amigos, Clive un perro cruce de golden retriever y poodle ha tenido unos efectos milagrosos en la vida de Murray y en la de su familia.

Diagnosticado con un autismo cuando tenía dos años de edad, al igual que muchas personas con discapacidades, tenía muchas dificultades para comunicarse e interactuar con otras y “el mundo exterior” era un lugar particularmente aterrador para él. Incluso el hacer un recado en un supermercado daría lugar a gritos, rabietas y a veces vómitos.

Clive ha transformado su mundo. El perro de pelo rizado adorado por todos se ha integrado como un miembro más de la familia. No sólo la familia de Clive quiere tomarse fotos con él, gente famosa como la estrella del pop Ronan Keating, el ex-futbolista Roy Keane o el primer ministro irlandés Enda Kenny se han hecho fotos con Clive.

Clive y Murray se conocieron por primera vez después de que Fiona, madre de Murray, viera un artículo en un periódico sobre los perros de asistencia en el autismo, que forma parte de un programa piloto llevado de la mano de “Irish Guide Dogs for the Blind”.
Un nuevo programa donde los perros fueron especialmente entrenados para ayudar a niños pequeños con autismo, había sido llevado a cabo con éxito en Canadá y estaba siendo probado en Irlanda.

Se necesitaban solicitantes para probar el programa y enseguida Fiona tuvo la corazonada de que esto era la solución para Murray. Tras una evaluación, Clive pasó un día con Murray para ver como iba. “Clive es un perro enorme, con mucho ánimo y muy cariñoso, enseguida subió las escaleras hacia el dormitorio de Murray”. “Yo sólo pensé, Oh Oh ¿cómo este perro tan grande, nervioso va a ser capaz de ayudar a mi niño?. Por aquel entonces Murray tenía seis años y a su lado parecía enorme. Se veía tan bonito pero a la vez era tan grande”. “Murray no podía dejar de reír  Él lo quiso de inmediato y después de irse, el niño no paraba de hablar de él”, explicaba Fiona.

Fiona pasó una semana con el perro en Cork (Irlanda), donde tiene su sede el centro de formación, antes de que se le permitiera al perro entrar en la casa que la familia tiene en Dublín. Allí Clive creó un vínculo con Fiona, una vez que el perro se puso la chaqueta de trabajo era un perro totalmente diferente.

La relación entre Clive y Murray floreció rápidamente y con un cinturón alrededor de la cintura de Murray que lo unía a Clive ambos salieron de casa. Fue un salto enorme para Murray y un gran alivio para su familia. Al poco tiempo de que Clive se unió a la familia, Murray ya tenía la suficiente confianza como para ir de tiendas, a los restaurantes y al cine siempre con Clive a su lado. Por primera vez los Whooleys eran una familia normal, algo que temían a que nunca sucediera.

Hoy en día este joven de 14 años puede ir a lugares muy concurridos como a Croke Park, un estadio en el que entran unas 82.000 personas, para ver a su equipo de fútbol favorito. Un logro impresionante para alguien con autismo, ya que las personas afectadas por el autismo tienen un gran sentido del sonido, taco y olfato que en lugares ruidosos puede llegar a ser abrumador.


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